
Todo comienza con una idea visionaria. La de un hombre autodidacta, que comprende muy pronto que las plantas concentran mecanismos biológicos de un poder inigualable para cuidar la piel. Y en 1959, toma una decisión fundacional: crear una cosmética en la intersección de la biología vegetal y la dermatología moderna, en contra de los estándares de su época. Yves Rocher no crea simplemente una marca. Inventó un nuevo modelo.


